Historias del Puerto |
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PUERTO CORSARIO
En la segunda mitad del Siglo XVIII, en situaciones de conflicto con Inglaterra, en varias ocasiones obtuvo el puerto de Vigo permiso real para armar barcos de corso. Como en el año 1778, cuando la corona española reconoció a las provincias secesionistas de América del Norte. También en los últimos años de aquel siglo.
Los barcos corsarios vigueses llegaron a formar una importante y temida flota, cuyas capturas sirvieron para dinamizar notablemente la vida comercial del puerto. Según un cronista local:
"Vigo era ya un puerto cosmopolita, lleno de vida y colorido. El comercio de aquellas ricas mercancías proporcionaba a la villa animación y bienestar".
A partir de entonces el nombre de Vigo se popularizó en Europa, debido a la abundante documentación que generó el suceso, con impresión de numerosos grabados conmemorativos y de artísticos mapas para explicar y perpetuar la batalla.
La Batalla de Rande, en fin, sirvió para inspirar a Julio Verne en su novela “Veinte mil leguas de viaje submarino”, uno de cuyos capítulos transcurre en la Ría de Vigo, hasta donde periódicamente se trasladaba el capitán Nemo con el Nautilus para financiar sus expediciones con los tesoros que se encontraban en el fondo de las aguas de Rande.
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